Infiltración de agua: materiales deficientes en las juntas de estanqueidad, grandes rendijas en carcasas de fundición a presión y ausencia de orificios de drenaje en la base de las luminarias empotradas. Es la causa de avería número uno.
Degradación lumínica grave: estructura de disipación térmica insuficiente que provoca una temperatura de unión excesiva en los chips LED, lo que genera una caída drástica del brillo en un plazo de 1‑3 años.
Averías masivas de controladores: fuentes de alimentación no aisladas sin protección contra rayos, que provocan fallos generalizados de luminarias durante tormentas eléctricas.
Problemas de señal de control: cableado DMX no conforme a normativa, causa distorsión de colores, parpadeo de luces y fallos de sincronización.
Puntos débiles de los modelos solares: los productos de bajo coste usan baterías de níquel‑hidruro metálico con corta vida útil. Las baterías de fosfato de hierro y litio (LFP) son la opción preferente para proyectos. Los paneles solares monocristalinos superan a los policristalinos.
Cobro de pagos de proyectos: los proyectos municipales tienen plazos de cobro largos; los proyectos inmobiliarios privados presentan condiciones de pago relativamente mejores.
Control de la contaminación lumínica: el Estado reprueba el exceso de iluminación. Los proyectos actuales exigen diseño antideslumbrante y queda prohibido el haz de luz directo hacia ventanas de viviendas.


